Al pasear por el soleado pueblo de Cres, oyendo charlar a las señoras en italiano, uno podría pensar que quizá haya cruzado inadvertidamente la frontera con Italia. Las casas de color pastel a diferentes niveles y las mansiones Venecianas rodean el puerto medieval, Mandrac, atestado de pequeños barcos de pesca y a donde suelen llegar barcos llenos de turistas italianos, especialmente en verano.
La influencia Italiana se remonta al siglo 15, cuando los venecianos trasladaron su cuartel general a la isla Cres al extenderse la peste y otras plagas por Osor. Junto al puerto se levantaron los edificios públicos y los palacios de los patriacas, y en el siglo 16 se añadió una muralla a la ciudad. Caminando por el paseo litoral y por el dedalo de antiguas callejuelas se detectaron vestigios del dominio italiano, entre ellos escudos de armas de poderosas familias venencianas y logias renacentistas.
